“Las bolsas de plástico no son fashion”

Foto: Common Folk

“¿Sabías que una bolsa de plástico tarda una media de 150 años en descomponerse? ¿Y que actualmente en el mar hay entre 10 y 20 veces más plástico que placton?, partículas que no vemos per que acaba llegando a nuestro organismo”. Así comienza mi encuentro con Tina Zielgler, una joven californiana afincada en Barcelona enormemente preocupada por la presencia del plástico en nuestras vidas y en nuestros mares.

Tina, creadora de Common Folk

Tina, creadora de Common Folk

Tina me ha llamado para presentarme Common Folk, el proyecto empresarial que acaba de poner marcha y que se basa en la fabricación de unas originales bolsas de tela que sueña que acaben sustituyendo los embalajes de plástico que utilizamos en nuestras compras diarias. Tina cree que el sur de Europa en general –y Barcelona en particular- es un buen lugar para iniciar su aventura, puesto que a diferencia de en su país, aquí todavía existe una gran tradición en la compra y venta de productos a granel. “En mi país –me comenta Tina– cuando vas al supermercado todos los productos vienen plastificados. En cambio aquí, incluso en las grandes superficies, puedes comprar la fruta y la verdura a granel”. “El siguiente paso –añade– es conseguir que la gente ponga estos productos en bolsas de tela en lugar de en bolsas de plástico”. “Encuentro particularmente absurdo concluye– comprar fruta, verdura o cereales ecológicos a granel y que en la tienda nos los acabe sirviendo en una bolsa de plástico” “Y esto –añade– está pasando”.

Primera colección de bolsas de algodón orgánico Common Folk

Primera colección de bolsas de algodón orgánico Common Folk

La primera colección de Common Folk se compone de cuatro modelos de bolsa distintos, cada una de ellas pensada para un uso específico. Por ejemplo, la bolsa creada para transportar y almacenar fruta y verdura cuenta con un sistema de transpiración adaptado a las necesidades del producto. En cambio, la bolsa creada para almacenar legumbres y cereales, además de ser mucho más pequeña, incorpora un sistema de cierre pensado para que no se pueda escapar ni un grano de arroz. “Tuve muchos problemas para encontrar un cierre metálico que cumpliera los requisitos medioambientales que me había propuesto”.

Las bolsas de Common Folk se producen en una fábrica de la India que, según afirma Tina, cuenta con el sello GOTS que asegura que el algodón es 100% orgánico. Tina me deja muy claro que no quiere machacar con un mensaje ecologista ni nada parecido. “Si entras en la web –me comenta- en ningún sitio verás que se incida en este tema, ni siquiera comento demasiado los detalles de fabricación”. “Lo que yo quiero conseguir –añade– es que la gente se enamore de mis bolsas, las compre y las use”. “Y de esta manera –concluye– se reduzca el uso del plástico, ni que sea a través de un mensaje estético”.

Ahora el objetivo de Tina es conseguir que tanto los pequeños comercios como las grandes superficies vendan sus bolsas, para que el comprador tenga la opción de adquirirlas y servirse los productos a granel en ellas. “Aunque el coste, en un primer momento, es superior si tenemos que comprar la bolsa de tela, a la larga, además de ahorrarle un coste medioambiental enorme al planeta, acabaremos recuperando la inversión, ya que la bolsa de algodón orgánico la podemos reutilizar una y mil veces y comprar productos libres de envase, normalmente, es más económico que comprarlos plastificados. Para demostrar esta afirmación Tina esta llevando a cabo un experimento muy interesante en el que compara el coste que supone comprar los productos envasados y sin envasar, así como los plásticos que se generan en uno u otro caso. Lo podéis consultar en proyecto Leftover.

Para la próxima colección de Common Folk Tina ya tiene pensada la fabricación de unas bolsas de mayor tamaño que servirán para colocar toda la compra. “Sé –me comenta Tina– que en la mayoría de supermercados ya hacen pagar por las bolsas de plástico y, en su lugar, venden bolsas reutilizables, ¡pero es que también son de plástico! Y esto no tiene ningún sentido”.

Tina en su estudio, enseñándome la primera colección de bolsas Common Folk

Tina en su estudio, enseñándome la primera colección de bolsas Common Folk

A raíz de esta nueva línea de bolsas, Tina no quiere que me marche sin enseñarme el Instagram de Common Folk donde esta chica, que hasta hace poco más de un año se ganaba la vida comprando y vendiendo arte, ahora se dedica a publicar fotos de personas que se encuentra por la calle con un outfit supercool pero que, como ella misma dice, “lo deslucen con una bolsa de plástico a modo de complemento”. “Las bolsas de plástico no son fashion”, sentencia Tina.

Definitivamente, las bolsas de plástico no son nada fashion.

Definitivamente, las bolsas de plástico no son nada fashion ;-)

¡Muchas suerte en tu proyecto Tina! Espero que dentro de muy poco, cuando vaya a comprar al supermercado, encuentre las bolsas de Common Folk para hacer mi compra. Porque definitivamente, las bolsas de plástico no son nada, nada fashion. Ni para nuestro outfit ni para el del planeta.

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