Mis reflexiones sobre la beca del millón de euros de H&M

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¿Te acuerdas de “la beca de un millón de euros” de H&M (Global Change Award)? Pues ya están aquí los proyectos finalistas y el miércoles, en una gala en Estocolmo, se dará a conocer el ganador de los ganadores. Por la cuantía económica que supone y por el acercamiento que parece dar H&M a la sostenibilidad, he seguido muy de cerca este concurso. A continuación comparto mis impresiones y sensaciones y, naturalmente, los proyectos finalistas.

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Cadena de valor de la industria de la moda (imagen H&M)

1. Un poco más de sensibilización

Creo que el concurso ha sido una iniciativa muy interesante para despertar conciencias acerca del impacto que supone la industria de la moda en nuestro planeta. Aún así, creo que hubiera sido mucho más interesante si hubiera ido acompañado de cápsulas informativas acerca de qué supone este planeta más allá del concepto de circularidad que H&M ha promovido este tiempo. Sobre todo teniendo en cuenta que entre el jurado se encuentran expertos en el tema, como es por ejemplo Dr. Michael Braungart, coautor del libro “De la cuna a la cuna” Cradle to Cradle (por cierto, libro imprescindible si te interesa el tema de la sostenibilidad ambiental).

2. Ausencia de cuestiones sociales

Como enamorada del planeta que soy, me preocupa muchísimo el impacto negativo que la industria de la moda (y el ser humano en general) genera en este. Aún así, quizás me preocupa más el impacto que el textil genera sobre las personas, sobre todo aquellas directamente relacionadas con la industria, como los trabajadores del sudeste asiático. Ya sé que el tema del concurso no era este, pero veo algo cojo potenciar tanto la sostenibilidad ambiental y no tener nada en cuenta la social que, a fin de cuentas, es la más ambiental d todas, la que protege las personas.

3. Escasa información para votar

Tan pronto como se desvelaron los cinco proyectos finalistas (seleccionados sobre un total de 2.700), me lancé a mirar de qué iban para poder dar mi voto a aquel que más interesante me pareciera. Mi desilusión llegó cuando vi la poquísima información que había de cada uno. Entiendo que se trata de una votación popular y para incentivarla era clave facilitar el máximo la información al internauta. Aún así, para mí era extremadamente escasa. Supongo que el jurado involucrado en las votaciones ha tenido muchos más datos para votar, pero, en mi caso, teniendo los que he tenido, no he podido dar mi voto a ninguno. Y que conste que a primeros de semana escribí a H&M (al correo de prensa que aparece en la web del concurso) para saber si era posible tener más información, pero hoy domingo, día del cierre de las votaciones y cuando estoy escribiendo estas reflexiones, todavía no he recibido contestación. Una lástima.

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Gráfico del ciclo del producto desde el punto de vista de la teoría de la cuna a la cuna (cradle to cradle)

4. Nuevos materiales vs. reciclaje de los existentes

Cuando leí por primera vez la convocatoria del premio creí entender que el concurso se basaba en propuestas que ayudaran a minimizar el impacto ambiental del fin del ciclo del producto, pero o lo entendí mal o ha sido difícil encontrar propuestas interesantes en este sentido, puesto que al final solo tres de ellas se refieren a ello, ya que los otros dos se trata de propuestas de nuevos materiales. Tema muy interesante pero sobre el que quizás ya se está investigando bastante. 

5. El millón de euros para los cinco magníficos

Otra cosa que tampoco debí entender bien es la repartición del premio. Pensaba que la mitad de él iba a los cinco que eligiera el jurado y la otra mitad a otro proyecto que se eligiera por votación popular. Pero resulta que solo entendí bien la primera mitad. Y es que el resto del premio que queda por repartir (500.000 euros) se lo llevan también estos cinco pero en diferentes cuantías según el número de votos que hayan sacado (300.000 euros para el más votado; 250.000 euros para el segundo más votado; y 150.000 euros para los que queden en tercera, cuarta y quinta posición).

Bueno, no me enrollo más con mis conclusiones y reflexiones, sobre las que me gustaría conocer tu opinión, y aquí te dejo los proyectos finalistas. El miércoles día 10, en Estocolmo, tendrá lugar una gala en la que se develará el ganador.

Los finalistas de la beca del millón de euros de H&M

Finalista 1: Plataforma digital para gestionar los residuos textiles

Software que recopila en tiempo real los desechos que un fabricante textil genera en su proceso de producción y conecta a fabricantes y productores con diseñadores para facilitar el reaprovechamiento de este residuo.

Finalista 2: tejido a partir de algas

Un nuevo tejido creado con la materia prima del alga, un organismo que crece fácilmente y que sería muy fácil de transportar por mar debido a que la materia prima ya se encuentra en él.

Finalista 3: tejido a partir de cítricos

Con el auge de los zumos, se propone aprovechar el residuo cítrico que se desecha para crear un nuevo tejido.

Finalista 4: una segunda vida para el algodón

Proyecto que persigue convertir el desecho de algodón en un tejido parecido a través de un disolvente respetuoso con el entorno.

Finalista 5: un microbio que se come el poliéster

Parece que ya está en marcha el desarrollo de un tipo de microbio que se come el poliéster y permite reciclarlo convirtiéndole en nuevo poliéster listo para ser usado. Un sistema, según la propuesta, que funciona también con el poliéster teñido y mezcla poliéster-algodón.

¿Qué te ha parecido la beca del millón de euros de H&M? ¿Has participado en la votación? ¿Te apetece compartir a qué proyecto has dado el voto y por qué?

Toda la información sobre la beca de un millón de euros en la web de Global Change Award. 

¡Feliz semana!

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One Comment

  1. Hola.
    Difícilmente me decantaría por una de las propuestas (todas son super interesantes)pues como indicas, haría falta mas información, a mi particularmente y dado que desde la marca que represento nos encanta pensar en una moda en la que la huella de carbono que deja sea la mínima, que el trato a los animales sea digno – si como en nuestro caso se trabaja con fibras naturales – y que se respeten las reglas de comercio justo (ya lo echas de menos en el concurso) me parecen alucinantes las propuestas de crear textiles de algas y de cítricos, las otras igual de interesantes y geniales las veo mas como, ya los fabricantes usan métodos y materiales poco amigables con el medio ambiente, pues ahí vamos nosotros tras ellos arreglándolo, me parece bien, pero la idea es caminar a la sostenibilidad, recuerda que la industria de la moda es el segundo contaminante, solo tras las grandes petroleras y mientras haya fast fashion sera difícil el camino hacia ella.

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