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La ropa de segunda mano está de moda, y a nosotras nos gusta a medias

La ropa de segunda mano está de moda, y a nosotras nos gusta a medias

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Pues sí. Parece que la última moda ahora es la ropa de segunda mano. Y es que no hay día que no nos levantemos con la noticia de que una nueva marca de moda convencional ha puesto en marcha una app, web o proyecto para vender ropa second hand. Propia o ajena. 

Un modelo muy repetido es el que inició Patagonia con Worn Wear y al que también se ha apuntado COS con Re Sell. En este caso las plataformas ofrecen ropa de su propia firma que les hacen llegar particulares. La marca se queda un beneficio y el vendedor otro. Lo que no nos acaba de convencer del modelo es que la transacción siempre deriva en cupones descuento en la marca, lo que de alguna manera vuelve a incitar a la compra. En realidad se trata del mismo sistema que ha ideado Ikea con su Circular Hub

Otra modalidad es la que están llevando a la práctica firmas como H&M con su e-commerce de ropa de segunda mano Sellpy. En este tipo de plataformas, además de prendas de la propia marca, también se pueden comprar (y vender) prendas de muchas otras. En este caso el negocio no radica en fidelizar a la fuerza a los consumidores a través de vales-descuento, si no directamente quedándose una sustancial comisión por cada prenda vendida, que oscila entre el 30% y el 60% por prenda, más gastos de publicidad. 

Y ahora que pensábamos que todo estaba inventado, llega Primark con un partenariado con la empresa Vintage Wholesale Company. El proyecto se llama Worn Well y permitirá encontrar ropa vintage en los Primark de Birmingham y Manchester. Sí, sí, como lo lees. En principio serán prendas de los años 70, 80 y 90 procedentes de marcas variopintas entre las que se podrán encontrar firmas como Tommy Hilfiger, Nike, Converse, Levi o Dr. Martens. Obviamente, ni por antigüedad pero sobre todo por falta de calidad, podremos encontrar en Worn Well prendas de temporadas anteriores del propio Primark. 

 

«Obviamente, ni por antigüedad pero sobre todo por falta de calidad, podremos encontrar en Worn Well prendas de temporadas anteriores del propio Primark». 

 

Y ahora, el melón. ¿Qué te parecen estas iniciativas? Dejando de lado que estamos hablando de empresas con ánimo de lucro y, por lo tanto, el beneficio económico siempre debe estar presente, ¿crees que se tratan de proyectos que promueven la economía circular o son sencillamente acciones de greenwasing?

En So Good So Cute, ya lo sabes, creemos en el todo suma. Y el hecho de que incluso gigantes del fast fashion estén diversificando sus modelos de negocio hacia la segunda mano, quiere decir que están viendo que el consumo de ropa nueva está bajando. En este sentido, un informe publicado por la Fundación Humana en 2019 aseguraba que “de cada diez usuarios, seis habían dejado de adquirir una prenda nueva al adquirirla de segunda mano”. Y en la misma línea van las conclusiones del último informe de la plataforma de ropa de segunda mano ThredUp, asegurando que “la ropa de segunda mano ha desplazado a 1.000 millones de compras de ropa nueva en 2021”. 

“La ropa de segunda mano ha desplazado a 1.000 millones de compras de ropa nueva en 2021” (ThredUp).

Por todo ello, y teniendo en cuenta que gran parte de las emisiones en la industria de la moda se generan en la etapa de producción, si se reduce la producción a favor de revender lo que ya existe, se reduce en gran medida el impacto general de la moda. Según leemos en Good on You: “Cuando Hugo Boss anunció que lanzaría una plataforma de reventa en el tercer trimestre de 2022, afirmó que comprar de segunda mano ahorra un promedio de 44% de emisiones de CO2 en comparación con comprar nuevo”.

Aún así, no debemos ser ingenuas: comprar ropa de segunda mano también genera un enorme impacto negativo a nivel ambiental, como las emisiones de gases efecto invernadero en la logística; packagings, devoluciones, etc. También, por supuesto, este tipo de plataformas (y las campañas de comunicación asociadas a ellas) están provocando que el consumidor poco informado crea que ahora tiene barra libre para consumir ropa, puesto que ahora parece que consumir ropa de segunda mano sea hasta bueno para el planeta. 

«No debemos ser ingenuas, comprar ropa de segunda mano también genera un enorme impacto negativo a nivel ambiental».

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El consumismo, cuando se realiza por encima de las necesidades reales y objetivas, no es bueno para el Planeta. Tenemos unos recursos naturales limitados y hace demasiado tiempo que estamos comprando y consumiendo por encima de nuestras posibilidades. Cada año, el día de la sobrecapacidad del Planeta (la fecha en que la humanidad ha agotado los recursos naturales disponibles para todo ese año) llega antes. 

Si queremos prosperar como especie, la única salida que nos queda es reducir: reducir el desperdicio alimentario, reducir el uso de envases (aunque nos digan que son biodegradables), reducir los desplazamientos que contaminan, y reducir, por supuesto, el consumo de ropa, por más de segunda mano que sea. Tenemos que entender que todo movimiento, toda producción, todo envío, genera un impacto en el Planeta, y estamos muy al límite. 

Y no, no queremos que te agobies. Simplemente queremos que lo tengas en cuenta y procures actuar en consecuencia. Y si el tema te sobrepasa y te genera ecoansiedad (una patología que cada vez es más frecuente sobre todo entre la gente joven), también queremos que sepas que la mejor manera para aprender a gestionar esta situación y aprender a vivir con menos de una manera natural y fácil también pasa por reducir. En este caso, reducir el ruido y el estrés mental que nos provocan las redes sociales, las noticias apocalípticas y las marcas invitándonos a consumir. En su lugar,  te proponemos dedicar tu tiempo a la práctica de actividades que te ayuden a mantenerte en paz y en equilibrio. Algunas técnicas que puedes utilizar son la meditación, el yoga, los baños de bosques o el journaling. 

«Necesitemos mucho menos de lo que creemos que necesitamos.” (Maya Angelous)

Precisamente con el objetivo de aprender a gestionar esta situación  y reducir todo este ruido, hace un año creamos el Club So Good. Se trata de un espacio de encuentro entre personas con ganas de cuidarnos y cuidar. Cada mes practicamos actividades que nos ayudan a ello. Te invitamos a que le eches un vistazo y, si te resuena, te apuntes a probar. 

Y recuerda, como dijo Maya Angelous: “Necesitemos mucho menos de lo que creemos que necesitamos”.

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